Una cena equilibrada debe ser fácil de digerir para asegurar un descanso reparador. Los garbanzos son una fuente excelente de proteína vegetal y magnesio. Mezcla doscientos gramos de garbanzos cocidos con dos puñados de espinacas frescas y diez tomates cherry. Para el aliño, utiliza una cucharada de aceite de oliva virgen extra y el zumo de medio limón. Esta combinación permite que el hierro de las espinacas se absorba mejor. Esta cena ligera tiene menos de trescientas calorías y te dejará satisfecho sin sentir pesadez antes de dormir.

